Lesiones de la articulación del tobillo

Los esguinces (distorsiones) y lesiones de ligamentos del tobillo están entre las más frecuentes de todas las lesiones. Basado en datos de países comparables, se puede suponer que más de 1 millón de personas sufren una lesión de tobillo en Alemania cada año solamente. El complejo del ligamento exterior del tobillo se ve afectada en el 85% de todos los casos.



Causas

Los ligamentos en la articulación de tobillo pueden hiperextenderse o pueden incluso romperse debido a una torcedura del pie, con o sin la aplicación de fuerza externa. Estas lesiones a menudo se producen durante las actividades deportivas. Las más frecuentes son las lesiones agudas de tobillo. Suponen aproximadamente del 15 al 20% de las lesiones deportivas. Los deportes con frecuentes cambios rápidos de dirección, saltos y contacto con los jugadores rivales son especialmente arriesgados para las estructuras ligamentosas del tobillo. El fútbol, el baloncesto y el voleibol son deportes con alta incidencia de lesiones agudas de tobillo.

El riesgo de una nueva lesión de tobillo es elevado, especialmente entre los atletas. Aproximadamente un tercio de los pacientes sufren otra lesión de tobillo en los tres años siguientes; entre los atletas, este número asciende al 73% de todos los casos. Más tarde, muchos pacientes se quejan de una menor resistencia del tobillo, dolor al caminar y correr, hinchazón leve y ligera inestabilidad de la articulación del tobillo.

Tipo de lesión ligamentosa

El 85% de las lesiones del aparato ligamentoso del tobillo superior afectan a los ligamentos laterales, siendo el ligamento lateral anterior a su vez el afectado más frecuentemente. También pueden producirse lesiones del tobillo inferior. Mientras que las lesiones aisladas del tobillo inferior son raras, las estimaciones indican que el 10% de los pacientes con inestabilidad lateral crónica del tobillo superior sufren de inestabilidad del tobillo inferior.

Gravedad de la lesión y sus síntomas

Las lesiones de ligamentos del tobillo están divididas en tres grados de gravedad:

Nivel I (leve):

Elongación del ligamento sin rotura macroscópica, leve hinchazón y/o sensibilidad de las estructuras afectadas. No hay pérdida de función o esta solo es mínima, normalmente sin hemorragia interna, sin inestabilidad mecánica del tobillo, sin problemas para soportar peso.

Nivel II (moderada):

Rotura macroscópica parcial con dolor, hinchazón y sensibilidad moderados de las estructuras afectadas. De leve a moderado deterioro de la función y de leve a moderada inestabilidad del tobillo; frecuentemente hemorragia interna y problemas para soportar peso.

Nivel III (grave):

Rotura total de ligamento con hinchazón pronunciada, hematoma y algesia. Pérdida de la función del tobillo así como movimientos del tobillo anormalmente pronunciados e inestabilidad, hemorragia interna, incapacidad para soportar peso.

Diagnóstico

Primero el médico examina el pie para determinar si existen limitaciones de movimiento, desarrollo de calor, hinchazón, enrojecimiento, huesos que sobresalen, etc. Las circunstancias que han llevado a la lesión se aclaran en una consulta, así como el punto donde se localiza el dolor y si existían lesiones anteriores o enfermedades en esta zona. En función de los resultados, se realizarán procedimientos como rayos o TRM.

Terapia

El tratamiento de movilización funcional temprana de lesiones ligamentosas del tobillo se ha establecido como el estándar actual. Implica el seguimiento de la regla PRICE (protección, reposo, hielo, compresión y elevación) inmediatamente después de una lesión. El ejercicio ligero, sin carga de peso puede comenzar después de solo 48 a 72 horas para restaurar el rango de movimiento y la fuerza muscular. Después de que la hinchazón retroceda, la articulación de tobillo se estabiliza con una órtesis y la habilidad para soportar peso se restablece paso a paso en el transcurso de 2 a 4 semanas.

Es recomendable que se acompañe de un entrenamiento sensomotor y se debe empezar lo más pronto posible, normalmente después de 3 a 4 semanas.

¿Operación sí o no?

Un estudio exhaustivo para comparar la inmovilización y el tratamiento funcional temprano ha demostrado que el tratamiento funcional temprano es significativamente mejor que la inmovilización a largo plazo:

  • En el largo plazo, más pacientes reanudan la práctica deportiva que solían realizar antes de sufrir la lesión
  • La práctica deportiva puede recuperarse más rápidamente
  • Un mayor número de pacientes regresan más rápidamente al trabajo al que se dedicaban antes de sufrir la lesión
  • En el corto plazo, un menor número de pacientes sufren de molestias persistentes, tales como hinchazón
  • Menos pacientes muestran inestabilidad mecánica del tobillo en imágenes de rayos X
  • Más pacientes están satisfechos con el tratamiento


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