Para los niños, es increiblemente importante un tratamiento temprano y el estímulo adecuado. Esto se aplica tanto a deformidades congénitas como a amputaciones.


El desarrollo anormal congénito requiere una protetización adecuada cuando el niño alcanza los 6 meses. Esto es muy importante para su desarrollo.
Una posible protetización temprana ofrece dos ventajas: Por una parte se conserva la simetría del cuerpo por medio de la compensación; por otra parte el niño pequeño necesita los dos brazos y las dos manos como apoyo para gatear y descubrir el mundo. Un niño, hasta los dos años está en la fase sensormotora y está desarrollando sus sentidos y funciones de movimiento. Por ello, se beneficia en gran medida de una protetización en esa etapa.
Para niños con dismelia (con un desarrollo anormal congénito en un lado), el brazo que les falta puede simularse con una venda con el peso adecuado - una funda que se coloca sobre el muñón. En este caso, también son muy importantes el cuidado y la preparación de dicho muñón. Sin embargo, los niños con desarrollos anormales congénitos no sufren ni de dolor fantasma ni de hipersensibilidad del muñón.
Después de una protetización inicial con la llamada mano de plástico, puede utilizarse una prótesis accionada por un tiro o una myoeléctrica. Es fácil aprender a controlar la función de agarre de las prótesis accionadas por un tiro. Sin embargo muchos padres rechazan este tipo de protetización por motivos estéticos.
Después de los 2 años al niño se le ofrece una alternativa atractiva, funcional y de gran calidad cuando ya se les puede poner una prótesis myoeléctrica.
Los niños menores de 4 años son los que mejor aprenden a usar la prótesis jugando. Sus hobbies, juegos de destreza y de reacción pueden usarse para que los niños mayores hagan terapia ocupacional.
Las actividades donde se utilizan las dos manos son especialmente importantes para el movimiento. Tejer, coser botones, atarse los zapatos, lanzar anillas y sacas de arena, tirar de una cuerda y sujetar toallas son solo una pequeña muestra de los ejercicios apropiados para los niños. Los juegos populares de los niños también pueden ser una buena terapia.
El ingenio del terapeuta ocupacional no tiene límites. Todo lo que signifique diversión para los niños se puede incluir.
Jutta Uhlig, terapeuta ocupacional
