Un padre de familia con mucha energía

Karl-Heinz Ammon es padre de familia y le encanta construir cosas para divertirse. Le gusta trabajar en el jardín, en casa o jugar con sus dos hijas.

Un padre de familia con mucha energía.

Un padre de familia con mucha energía

Karl-Heinz Ammon es padre de familia y le encanta construir cosas para divertirse. Le gusta trabajar en el jardín, en casa o jugar con sus dos hijas. Su esposa se queda constantemente asombrada por todo lo que su marido puede hacer. Renovar la cocina en un día, por ejemplo, solo para sorprender a su esposa, no supone ningún problema para Karl-Heinz Ammon y su DynamicArm controlado myoeléctricamente. Karl-Heinz Ammon perdió su brazo izquierdo en un accidente laboral en Marzo del 2001. En ese momento estaba trabajando como encargado del equipaje en el aeropuerto de Dusseldorf. Mientras estaba intentando ayudar a sus colaboradores con un problema, el peso de un puente de carga le cayó sobre su brazo izquierdo. Los bomberos necesitaron casi una hora para soltar el brazo sin poder evitar la amputación.

Sin Límites


Karl-Heinz Ammon no se dejó vencer por esta situación. Fiel a su filosofía: “El destino de todo el mundo está escrito en la pared”, cogió las riendas de su vida. Su novia en ese momento - ahora su esposa - le apoyó incondicionalmente. Tuvo que pedirle tres veces que se casase con ella hasta que al final lo consiguió. Hoy son los orgullosos padres de dos hijas.

Después de su accidente, el jefe de Karl-Heinz Ammon le ofreció un trabajo que podía realizar a pesar de su minusvalía. Karl-Heinz Ammon trabaja ahora en el catering del aeropuerto y en las tiendas duty-free vendiendo perfume, alcohol y cigarrillos.

Karl-Heinz Ammon disfruta con sus hobbies. Cuida estupendamente de su jardín y de su casa. Su esposa está muy feliz de que su entusiasta "pescador" pueda por sí mismo volver a colocar los gusanos en su caña de pescar. Cuando únicamente su prótesis no le ayuda es a la hora de nadar. Pero eso - bromea Karl-Heinz Ammon – tampoco lo hacía muy bien antes del accidente. De todas formas no iba a ganar ningún récord mundial. El tiene otros planes. “Me gustaría aprender a bucear” dice sonriendo con satisfacción. “Sin duda voy a reservar un curso para bucear en nuestras próximas vacaciones.”


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